La democracia no puede avanzar en Colombia cuando es el mismo jefe del Estado quien la subvierte: cuando se aprobó el Estatuto de la Oposición, fruto de los acuerdos de paz, se ordenó que cada vez que el presidente haga una alocución, la oposición tiene derecho de réplica dentro de las 48 horas siguientes en el mismo horario y por el mismo tiempo, para presentar su mirada alternativa o crítica.
Pues, con la complicidad de los noticieros de televisión, ahora Duque no hace ese tipo de intervenciones, sino que se graba y distribuye sus discursos como si fueran declaraciones, pero sin derecho de preguntar, intervenir ni enfrentar la otra mirada, o sea la de las nuevas mayorías.
Es una trampa grosera a una ley que se adopta por el Congreso para ampliar el debate y generar espacios democráticos, y es desde el mismo Ejecutivo donde se lo lastima y desconoce. La palabra la tienen ahora sus garantes, que son el Procurador Fernando Carrillo Flórez, de tan relevante actitud en el caso Santrich, y el Consejo Electoral.
Ojalá y el Congreso se pellizque y haga respetar sus propias leyes en un debate de control político.

