Editor: Francisco Cristancho R.
Si usted quiere ser nombrado en algún cargo en la patria milagro debe tener, como mínimo, un antecedente penal, una sanción disciplinaria o algún tipo de falta; si no es así, no les sirve. Fíjese en los nombramientos que ha hecho el usurpador, y se dará cuenta de que todos tienen algún tipo de antecedente, y si no ellos, sus padres.
Miren -por ejemplo- el nombramiento del hijo del delincuente Jorge Pretelt Chaljub, condenado por concusión en 2019 al pedir unos pesitos para beneficiar a Fidupetrol, y en el que Manuel Alejandro Pretelt Patrón, hoy secretario general del ministerio de Agricultura, mintió en la Corte para beneficiar a su padre. Ni para qué decirles quién era el abogado defensor del exmagistrado Pretelt Chaljub.
Pretelt Chaljub fue también obligado a devolver unos predios de los cuales se había apropiado y en los que incluso propició graves daños al entorno de toda una región y, sin embargo, como premio a esas vagabunderías, hoy la patria milagro nombra a su hijo como secretario general de MinAgricultura. Es decir, acredite que usted es delincuente o que su familia es de delincuentes y el gobierno del felino le asegura algún cargo.
Ejemplos como los de Pretelt Patrón son pan de todos los días, pero esas no son las únicas perlas de este nuevo y lamentable gobierno: hay peores. Cuando hablamos de traición a la patria hay un título que le encaja perfectamente, y es el de los delitos contra la existencia y seguridad del Estado. Allí hay un artículo que lo voy a poner textualmente para que ustedes entiendan qué es lo que se está cometiendo por parte de quien dice ser el presidente de la República: Menoscabo de la integridad nacional. El que realice actos que tiendan a menoscabar la integridad territorial de Colombia, a someterla en todo o en parte al dominio extranjero, a afectar su naturaleza de Estado soberano, o a fraccionar la unidad nacional, incurrirá en prisión de trescientos veinte (320) a quinientos cuarenta (540) meses.
Este es un delito formal; no requiere que el resultado se dé. Basta que usted realice actos tendientes a, no quiere decir que usted necesariamente lo consiga. Y si nosotros miramos lo que ha hecho este señor en la presidencia de la República, es exactamente esto. Sin autorización de nadie, ni del congreso, ni de nada, le ha entregado parte de la seguridad nacional a los norteamericanos. ¿Por qué? Porque él es norteamericano. Él es un extranjero que está gobernando un país que no es el suyo y por eso tranquilamente permiten que los norteamericanos traigan sus tropas y también permiten que los sionistas o israelitas hagan lo mismo. Aquí en Colombia hay personal del ejército israelita y hay personal del ejército norteamericano, pero eso sí, cuidado de aquél que tenga tendencia de izquierda o socialista, porque esos no caben acá. Llega a tal nivel la estupidez de este sujeto y su falta de cerebro, que tuvo la osadía de negarse a recibir al personal rescatista enviado por México. ¿Será que este cretino cree que México es comunista?
México es un país demócrata con todas las libertades que tiene cualquier país democrático. A nadie le han quitado los bienes; no ha confiscado ningún bien; no ha nacionalizado nada y, por el contrario, ha puesto la economía al servicio de los ciudadanos, no al servicio del bolsillo de los banqueros, que es lo que está haciendo el hoy presidente de Colombia, ofreciendo todas las garantías a los ricos y, para los pobres: ¡que se los coma el tigre!
Qué tristeza que un país que se dice soberano permita que israelitas y norteamericanos hagan aquí lo que les venga en gana. Pero recordemos que el usurpador juró lealtad a los Estados Unidos y lo está cumpliendo. Él obedece órdenes de los Estados Unidos. El señor Donald Trump, en un acto de cinismo y de descaro -propio de los emperadores- dijo que él había puesto presidente de Colombia, ¡y le creemos! Él puso a ese animal ahí. Hicieron de todo cuanto pudieron, y hasta se prestaron para el fraude. Pero ninguno de nuestros periodistuchas fue capaz de decir algo. El periodismo colombiano está más arrodillado que nuestra soberanía. No hay un solo periodista de esos medios que se dicen tradicionales que se haya atrevido a levantar la voz ni a denunciar lo que están haciendo. Ellos están calladitos. Ellos están esperando qué les dicen que pueden publicar y eso es lo que se publica.
Para este presidente lo ideal sería que todos nuestros soldados se les cuadraran firmes a los Estados Unidos. A uno le da vergüenza el ridículo que ha hecho el usurpador y todo lo que están diciendo de nosotros en el extranjero. Ya ni modos de ponernos bravos, porque todo lo que dicen de nosotros es cierto. Somos unos serviles, unos domésticos, tanto de los gringos como de los sionistas. Y uno no se debe poner bravo ante la verdad. Todo lo que están diciendo en el extranjero sobre este gobierno es cierto. Me he puesto a mirar lo que se dice en España, lo que se dice en Alemania, y es verdad. El país se arrodilló; entregó su soberanía.
Luego del más reciente desastre las ayudas se tardaron, y se tardaron no por culpa de quienes las enviaban, se tardaron por culpa de este desalmado tigre que no las dejó entrar. Nada peor de lo que pasó con los llamados topos mexicanos; ese equipo de voluntarios que llegó a Colombia. ¿Escucharon al tal Néstor Morales? El mandamás de una de esas emisoras, que parece pagada por el gobierno felino, interrogó a uno de esos topos, y fue tan ofensivo que el mexicano tuvo que terminar colgándole el teléfono. No se puede ser tan hijo de… Duque -porque es cuñado de ese expresidente-, y menos con alguien que viene a ayudar a nuestra gente. Morales lo cuestionaba porque, para él, los mexicanos debían tener visa y hasta autorización, como si quienes hacen parte de médicos sin fronteras que van salvando vidas por el mundo entero debieran tener algún permiso especial. Para ayudar no se requiere visa, ¡pedazo de hijueduque!
Ni qué decir de este individuo que funge como presidente de la República, ¡qué vergüenza! Un tipo que no tiene idea de nada. Es cierto que Iván Duque pudo haber pasado a la historia como el peor presidente, pero el usurpador se la ganó. Abelardo De La Espriella, con menos de quince días en la presidencia y ya figura como el peor de la historia.
Quiero aprovechar para agradecer al periodista Gonzalo Guillén por su trino publicado hace unos días en donde se lee: “Cuánta falta hace un congresista como Germán Navas Talero para que llame a un gran debate y denuncie a De La Espriella por prevaricato al pedir tropas extranjeras para el territorio nacional sin el permiso del Congreso”. Gracias don Gonzalo por esta nota, y es cierto, no he visto dentro de estos señores del Congreso alguno que se haya parado con entereza de carácter a decirle algo al hoy presidente; tal vez todos estén esperando a que a algún pariente le den una cuotica. Añoro estar en el Congreso para decir lo que tengo que decir con la inmunidad de la cual goza un parlamentario. Yo ya hubiese denunciado en ejercicio de mis funciones al presidente de la República por traición a la patria, por prevaricato y por usurpación de funciones. Todos los tipos penales que este individuo ha recorrido en estos días que lleva como presidente.
A los colombianos parece que los hubiesen emasculado. Las voces de protesta han sido mínimas, ¿o será que a los colombianos sí les gustan este tipo de dictaduras? Porque recuerden que si en 1953 no aparece Rojas Pinilla, al liberalismo lo hubieran destripado, que es lo que quiere este fantoche corroncho. Este usurpador sería feliz con repetir y hacerle a ese resto de país que no votó por él lo que le hicieron a la Unión Patriótica. Es triste, pero eso parece ser el destino de este país en manos de este irresponsable.
Vale la pena que lean la columna de Hernán Riaño titulada De regreso a las “monstruosidades” del laureanismo. El doctor Riaño hace una mirada en retrospectiva sobre lo que pasaba en aquella época y lo que pasa ahora, y coincide con la apreciación que nosotros aquí ofrecemos. Olvida el sujeto que calienta la silla presidencial que, por mandato constitucional, este es un país laico. Por eso no puede andar metiendo en los órdenes del día llamados a la virgen, de cualquiera de las invocaciones que le tienen, ni esas cosas que hace, como meterle misa a los debates parlamentarios y a las intervenciones de él mismo. Usted no puede obligar a los colombianos a escuchar ninguna prédica religiosa porque eso es inconstitucional y ahí también usted viola la Constitución.
Adenda del autor: Después de enterarnos de que el auditorio de la universidad Santigo de Cali fue construido por el narco Miguel Rodríguez Orejuela entendemos el afán de De La Espriella de posesionarse en ese lugar y así rendir homenaje a quien debe ser su ídolo. Razón tienen quienes hacen broma afirmando que París tiene La Sorbona y Cali la de ‘el soborno’.
Coletilla por Deisdre Constanza. La política del absurdo. Dostoyevski, novelista ruso, escribió El idiota para retratar a un hombre cuya bondad e ingenuidad chocaban con una sociedad dominada por la ambición, el egoísmo y las apariencias. En la política colombiana también tenemos personajes que parecen salidos de una novela de Dostoyevski, aunque por razones muy distintas, Abelardo de la Espriella. Solo que aquí “el idiota” no sería quien enfrenta al poder con inocencia, sino quien termina creyendo que los discursos estridentes, la provocación y el espectáculo son suficientes para gobernar un país y como si fuera poco y completar el show de lo absurdo en medio de la tragedia, cuando la gente necesita ayuda Abelardo se le ocurre llevar ¡balones! Solo a un idiota como él se le ocurre convertir una emergencia en espectáculo político. Cuando la tierra tiembla, lo mínimo es que los idiotas tengan los pies bien puestos sobre ella.
Hasta la próxima.


