Hermanas y hermanos, compañeras y compañeros de la solidaridad internacional:
Les escribimos con urgencia y con la confianza de quien sabe a quién puede llamar. Colombia acaba de ser golpeada por el terremoto más fuerte de este siglo y, una vez más, la tierra se abrió justo sobre las comunidades, los liderazgos sociales y las personas defensoras de derechos humanos que habitan los territorios de la violencia estructural, de las violencias armadas y de los intereses empresariales que desconocen sus derechos. Son décadas y décadas, en el campo y en la ciudad, siendo los últimos de la fila, los excluidos, que contra todo siguen afirmando la vida en dignidad. Cuando la tierra tiembla, habla con los pueblos, por otro mundo para todas y todos.
Lo que ocurrió
El lunes 10 de agosto de 2026, a las 7:34 de la mañana, un sismo de magnitud 7,4 con epicentro a pocos kilómetros de San José del Palmar, en el departamento del Chocó, sacudió todo el occidente y el centro del país. Los balances oficiales hablan de más de 287 personas fallecidas, cerca de 3.700 heridas y unas 280 desaparecidas, con miles de viviendas destruidas, miles averiadas y decenas de centros de salud fuera de servicio en Cali, Pereira, Manizales, Armenia, Quibdó y Buenaventura, y los caseríos de comunidades negras, indígenas y campesinas en zonas rurales. El país fue declarado en desastre nacional.
Pero lo más grave todavía no aparece en ningún balance. El epicentro está incomunicado. El alcalde de San José del Palmar reporta veredas enteras aisladas, decenas de deslizamientos sobre la única vía de salida, una sola retroexcavadora para abrir camino, ausencia de agua potable, desabastecimiento de alimentos y desaparecidos que no logra siquiera verificar. Sus palabras nos interpelan a todos: “Nos hemos sentido abandonados”. Las Autoridades Tradicionales Indígenas reportan daños en resguardos Emberá Chamí, Emberá Katío, Emberá Dóbida y Wounaan, y en las comunidades negras y campesinas del Litoral del San Juan, el Alto Baudó, el Bajo San Juan, el río Ingará y Calima, con comunicaciones intermitentes y sin ayuda que haya llegado. En Buenaventura, casas levantadas con años de trabajo quedaron demolidas por el furor del movimiento. En Pereira y en Cali, líderes sociales y defensores de derechos humanos lo perdieron también todo; otros están en situación crítica, sin poder ingresar a sus viviendas por fallas estructurales.
Por qué esto les concierne
Este desastre es una vulnerabilidad construida durante décadas. Es la violencia estructural en el campo y en la ciudad. A eso se suma la presencia armada del Estado, de los paramilitares y de la insurgencia. El terremoto ha puesto al descubierto la exclusión sistémica.
Y hay algo más que ustedes saben: esas comunidades, esos liderazgos y esas personas defensoras que trabajan por los derechos humanos, la paz y la defensa de la vida en el planeta. Hoy algunos de ellos estaban durmiendo a la intemperie, sin pensar en sí mismos ni en sus pérdidas, en una relación de solidaridad con las comunidades más vulnerables. Son exactamente las mismas personas, comunidades y organizaciones las que han sostenido ese bosque en pie y que alientan el derecho a la paz en el campo y la ciudad. A ellos iría su apoyo.
Protegerles es actuar en esta emergencia a favor de ellas y ellos.
Lo que ya estamos haciendo
Las organizaciones UbuntuPaz, Ecosocialistas, Mujeres Contamos, Sacerdotes de la Iglesia de los Pobres y DePazes hemos activado una respuesta humanitaria de emergencia, dirigida a liderazgos sociales, comunidades y personas defensoras de derechos humanos que conocemos y con las que tenemos relación permanente. Nuestra propuesta de apoyo está priorizada con esos procesos de base y organizativos que, insistimos, luchan por la paz, los derechos humanos y el ambiente sano, con tres líneas de acción:
- Materiales de construcción para cambuches y casas provisionales de albergue en las zonas rurales del San Juan, San Pedro y Calima, priorizando a las familias, autoridades étnicas y liderazgos que perdieron su vivienda y hoy duermen a la intemperie.
- Materiales para levantar espacios comunitarios en los cascos urbanos de Quibdó, Buenaventura y Pereira, colchonetas: lugares donde resguardarse temporalmente, encontrarse, deliberar y sostener el apoyo mutuo y el acompañamiento emocional de quienes lo perdieron todo.
- Utensilios y enseres para el funcionamiento de ollas comunitarias y linternas: fogones, ollas, menaje y elementos para la manipulación segura de alimentos y agua. La olla comunitaria alimenta sosteniendo el tejido, organiza el día, reúne a la gente alrededor de algo que sigue vivo, y ha sido, una y otra vez en este país, la primera institución que funciona cuando ninguna otra funciona.
Es autoprotección comunitaria, la misma que ha sostenido la vida en estos territorios cuando nadie más llegó.
Lo que les pedimos
- Aportar a esta campaña. Cada contribución se traduce en materiales concretos: una lámina, un fogón, un plástico, una colchoneta, un espacio donde una comunidad vuelva a reunirse.
- Difundir este llamado en sus redes, congregaciones, sindicatos, universidades y organizaciones. La visibilidad internacional también protege: los territorios que el mundo mira son más difíciles de abandonar y más difíciles de atacar.
- Acompañar nuestras exigencias al Estado colombiano, respetando los principios de la atención humanitaria: cese de toda acción armada y corredores humanitarios seguros, como un armisticio por tres meses; continuidad de las medidas de protección de liderazgos y personas defensoras; que la respuesta no se militarice ni suspenda derechos; reconocimiento de los albergues comunitarios autogestionados, sin desalojos ni criminalización; apertura inmediata del canal oficial de coordinación de la cooperación internacional, hoy reclamado por varios gobiernos y por Naciones Unidas; y veeduría ciudadana sobre cada peso de la ayuda y la reconstrucción.
- Interpelar a sus propios gobiernos y a los organismos multilaterales para que la cooperación llegue de manera oportuna, sin condicionamientos y en articulación con las organizaciones locales de la sociedad civil, que son las únicas capaces de llegar hoy donde el Estado nunca lo ha hecho.
- La reconstrucción sin despojo. Este es nuestro temor mayor y les pedimos que lo sostengan con nosotros: ninguna reubicación forzada, ningún traslado sin consulta previa, ningún cambio en la tenencia de la tierra de comunidades étnicas, campesinas o de personas reclamantes de restitución bajo la excusa de la emergencia. En Colombia sabemos cómo una tragedia se convierte en título de propiedad ajeno.
Cómo aportar
La ayuda llega a través de personas responsables en cada territorio, que coordinan la recepción, la priorización de familias y la rendición de cuentas ante sus comunidades:
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Zona |
Responsables |
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1. Cali |
Juan Pablo Ochoa Carlos Rodríguez |
+573137469806 +573147336751 |
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2. Buenaventura |
Luisa Fernanda Jaramillo |
+573183694204 |
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3. Zonas aledañas a Cali |
P. José Antonio Bermúdez |
+573124551332 |
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4. Pereira |
Ingrid López |
+573015340694 |
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5. Quibdó – Istmina (San José del Palmar, Sipí, San Juan) |
P. Francisco Rodríguez |
+573124976041 |
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6. Bogotá |
Magdalena Frías Daniel Libreros Jhon Gómez Danilo Rueda |
+573023133176 +573108433051 +573126923480 +573232100452 |
Equipo de apoyo para la recepción de donaciones en el exterior:
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Lugar |
Responsable |
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Estados Unidos (Nueva York) |
P. Henry Ramírez |
+573214922983 |
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Europa (España) |
Diana Canela |
+34697426697 |
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Europa (Italia) |
Diana Prieto |
+393508261799 |
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México |
Clemencia Correa |
+525541443470 |
Usted puede indicar a qué comunidad dirige su donación. Junto con su aporte le pedimos enviar una carta en la que señale su nombre completo, su documento de identidad y la comunidad a la que destina la contribución, según el listado anterior. Esta constancia nos permite mantener la trazabilidad de cada aporte y rendir cuentas públicas del uso de los recursos.
Su donación puede realizarse, cumpliendo esos requisitos, con los contactos en el exterior o con las siguientes cuentas:
Mujeres Contamos
Desde el exterior — Bancolombia
Cuenta de ahorros N.º 002-000256-97
A nombre de: Asociación de Víctimas y Sobrevivientes
DePazes
Remisión desde el exterior — Banco Davivienda
Cuenta de ahorros N.º 4570 0015 3892
A nombre de: DePazes — NIT: 901852131-0
Remisión desde Colombia — CONFIAR
Cuenta de ahorros N.º 980116792
A nombre de: DePazes
Desde el exterior, puede coordinar su aporte con el equipo de apoyo señalado arriba.
Nuestro compromiso con quien aporta
Esta campaña se extiende del 14 de agosto al 14 de noviembre de 2026 (tres meses). Nos comprometemos públicamente con dos momentos de transparencia:
- Informe intermedio — 30 de septiembre de 2026. Reporte breve y público de lo recaudado a la fecha, avance por zona (cambuches y casas provisionales levantadas, espacios comunitarios habilitados, ollas comunitarias en funcionamiento) y necesidades pendientes.
- Rendición de cuentas final — a más tardar el 30 de noviembre de 2026. Informe detallado a todos los donantes: total recaudado, ejecución por línea y por zona, registro de las comunidades atendidas y soportes de gasto disponibles para consulta.
Ustedes han estado con nosotras y nosotros en otros momentos difíciles: cuando asesinaron a nuestros líderes, cuando defendimos los Acuerdos de Paz, cuando cuidamos la selva, los bosques, los ríos y las cañadas de nuestras ciudades populares, en el Estallido Social y en la construcción de la paz.
Agradecemos profundamente su apoyo en este momento de emergencia.
* correo electrónico: DePazes@protonmail.com


