El sistema nervioso autónomo es el encargado de llevar a cabo todas y cada una de las funciones automáticas e indispensables para la vida como: presión sanguínea, ritmo cardíaco, respiración, circulación, digestión, temperatura, ciclos del sueño, hormonales, etc.
A la disfunción del sistema nervioso autónomo se le conoce como disautonomía, una enfermedad poco conocida, invisible, crónica y discapacitante; incluso muchos médicos desconocen de su existencia por lo que llegar a su diagnóstico toma bastantes años y peregrinaje médico, múltiples y costosos estudios, diagnósticos erróneos, desgaste físico, económico y emocional.
Para ser diagnosticado es necesario un neurólogo y/o un cardiólogo, una vez diagnosticado las alternativas de tratamiento son limitadas.
La disautonomia es una enfermedad crónica catalogada como invisible, esto quiere decir que la persona físicamente aparenta estar sana.
La disautonomía puede interferir con la vida cotidiana del paciente, limitarla en su integración a la vida social y laboral.

¿Cómo puedes estar bien cuando te falla todo?
Por lo cual llevar una vida normal es todo un reto, cuando la actividad más sencilla, como ponerse de pie, implica un gran esfuerzo.
Las personas con disautonomía pueden sufrir mareos, sudoración excesiva, síncope neurocariogénico (desmayos), caídas de presión o alteración del ritmo cardíaco con sólo cambiar de postura o mantener la misma por mucho tiempo.

Ayuda a hacer visible esta enfermedad, compartiendo en tu muro o bien cambiado tu foto de portada aunque sea por unas horas, la concientización sobre este padecimiento facilita la integración y la empatía hacia quiénes la sufren.
La disautonomía es una enfermedad rara, invisible más no imaginaria.


