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Mi admiración de siempre, Daniel Coronell

Twitter: @Sebastiandiazlo

La primera vez que leí a Daniel Coronell fue a mediados del 2008, iniciaba mis estudios en Comunicación Social en la Universidad EAFIT y gracias a una recomendación en clase de Amalia Duque, entonces profesora del pregrado, llegué a su espacio de opinión.
Desde el primer momento me cautivó. De sopetón leí la columna recomendada por mi profesora y varias más de él. Me impactó el lenguaje, la denuncia, cómo abordaba las fuentes y el tono crítico y desafiante que Daniel le impartía a sus columnas. Las clases se transformaron en temas de discusión y con el paso de los semestres sus columnas se convirtieron para mí en un tema de estudio, tanto así que para ese momento, muchos compañeros de la carrera sabían la admiración que le tenía –y le tengo- a Coronell.
En sexto semestre, en una clase que dictaba el periodista Juan Pablo Barrientos, el invitado de la semana vía Skype fue Daniel Coronell. Fue tanta la emoción que sentí, que muchos de mis compañeros, a modo de charla de pregrado, estaban expectantes por mí y mis preguntas apenas él apareciera en pantalla.
Fue así que me puse una meta: quiero que Daniel Coronell conozca mi trabajo. Y así fue. Una vez en mi práctica profesional en Noticias RCN hace 4 años, me enteré que él iba a estar en Bogotá en un foro al interior de la Universidad Externado. Me inventé de todo en el noticiero para ir, cubrir el evento y conocerlo.
Cuando me vio, yo me presenté por mi nombre y me dijo estas palabras que no olvido: “Sebastián, un gusto conocerte. Admiro mucho tu trabajo, y me abrazó”.
Daniel nunca me ha defraudado. Ha sido un referente para mí en esta profesión tan dura, de tantos intereses de por medio y con tanto lavaperro de periodistas que hay en Colombia. Hizo crecer a SEMANA cuando desde la Casa de Nariño en la era Uribe amedrentaban a la prensa (a veces poniendo en riesgo a su propia familia) y estuvo asilado por amenazas que venían claramente de seguidores de Álvaro Uribe por destaparle los peores escándalos de corrupción de su gobierno (y de otros).
A SEMANA la catapultó cuando también otros periodistas como Ricardo Calderón y María Jimena Duzán hacían su parte, hasta que cometió el error de cuestionar a las directivas de la Revista en su pasada columna por engavetar –aparentemente- una investigación que llevaba a nuevos falsos positivos (golpe para el gobierno Duque).
Lo despidieron justo cuando la revista el domingo pasado, clamaba por la libertad de expresión. ¿Será que Felipe López lo hubiera echado antes de que los Gilinski compraran la mitad de su revista? Mientras The New York Times defendió a muerte a su periodista por el artículo de la discordia, SEMANA terminó sacando a su columnista más leído, que para ajustar es el más leído del país. ¿Qué hay detrás?
El precedente que deja la cancelación de la columna de Daniel Coronell para un medio como SEMANA es imperdonable y queda herida de muerte su independencia, credibilidad y seriedad, pues por años se han mostrado como el adalid de la ética periodística. Es muy incoherente pensar que un periodista no puede discrepar de decisiones editoriales del medio para el que trabaja por miedo a que lo echen, cuando –paradójicamente- les están pidiendo que cuestione todo.
Trabajé en SEMANA, es un medio que me aportó bastante en mi formación profesional, le tengo un cariño especial y conozco el valioso trabajo que hacen muchos periodistas allí, que se meten hasta el fango para tratar de sacar una historia de calidad, pero la decisión contra Coronell es una burla a la libertad de prensa, de crítica y a sus lectores, cuando hace apenas unos días hondeaban las banderas de la libertad de expresión.
Por eso, así como pagando mi suscripción de Revista SEMANA aporté mi granito al querer valorar el trabajo periodístico que algunos hacen ese medio, hoy -cancelando esa suscripción- prefiero darle importancia a la ética de esta profesión tan degradada hoy por varios de los que alguna vez admiramos.
Queda claro que SEMANA prefirió el modelo de negocio que la libertad de expresión.
A Daniel Coronell un abrazo, mi admiración de siempre y el mejor de los éxitos.