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La captura de los presuntos sicarios del grupo paramilitar Los Doce Apóstoles, Leonidas Pemberty Zapata, alias Pemberty, y Óscar de Jesús Arango Palacio, alias El Enano o Pitufo, según la Fiscalía, se fundamentó en declaraciones de testigos y víctimas de esa organización que los señalan de ser colaboradores del grupo que comandó Santiago Uribe Vélez.
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El 31 de agosto de 1994, un testigo —con identidad reservada— le dijo a la Fiscalía que Leonidas Pemberty estuvo relacionado con:
“[…] un problema que se presentó entre propietarios de unos predios y los ocupantes tuguriales […] a quienes les dieron un plazo para desocupar y como venció el plazo y no lo habían hecho, aparecieron dos días después […] unos encapuchados que se transportaban en el vehículo de propiedad de uno de los Pemberthy (sic)”[i]
El testigo se refería a Leonidas Pemberty Zapata como el dueño del vehículo y lo describió como “un joven moreno, al que le gustaba raparse al estilo militar. De costumbre conducía un carro azul, marca Dodge Dart, de su propiedad, que servía como taxi”
Pemberty también fue señalado de participar en la masacre de la vereda Chorrillos, en el municipio de Valdivia, de acuerdo con lo que el testigo Albeiro Martínez Vergara, le dijo a la Fiscalía, en declaración del 15 de diciembre de 1995:
“[…] en la matanza estuvieron todos, Wilson, Pemberthy (sic), Hernán El Tuso –Pelo de Chonta- que ya mataron, un muchacho alias Chatarra y El Gurre que por boca de ellos salió eso (…), se fueron en el carro de Guillo y supe que mataron a una familia entera, esa familia como que estaba extorsionando, es que la información la daba la policía y fueran o no fueran iban y los mataban”[iii]
El mayor Juan Carlos Meneses Quintero, comandante del Distrito 7 de Policía de Yarumal, entre enero y abril de 1994, señaló a quienes como sicarios hacían parte de Los Doce Apóstoles:
“[…] Pelo de Chonta maneja a unos siete pelados o sicarios en Yarumal; había uno al que le decían El Relojero, dos hermanos de apellido Pemberthy, otro era Dayron, también Múnera; esos eran los sicarios, sicarios de él. Luego, los mismos Apóstoles hacen asesinar a todos los sicarios, los mismos paracos los matan para taparles la boca, porque el que sepa algo tiene que salir del mapa, ya no queda nadie de los que trabajaban en la base, no queda nadie, entonces la imagen de Santiago siempre está oculta”.
Uno de los asesinados por los mismos sicarios fue Hernán Darío Zapata Correa, Pelo de Chonta, quien —según la Fiscalía— fue eliminado presuntamente por Leonidas Pemberty Zapata, porque aquel se habría gastado el dinero recibido como pago por la masacre de la vereda Chorrillos, ordenada por su suegro don Jesús (finquero del sector), que habría determinado la matanza porque le invadieron sus tierras[iv]. La orden se habría dado por el temor de la organización de que entregaran información relevante que pudiera involucrar a sus financiadores y jefes, puesto que él comandaba el frente urbano.
La esposa de Zapata Correa, Antonia Piedad Pinillos Guzmán, declaró ante la Fiscalía:
“[…] se habría enterado días antes de su asesinato, que él trabajaba con Los Doce Apóstoles y que, en algunas oportunidades, se reunía con ellos en la hacienda La Carolina. Ella habría recibido dicha información de su cuñada Eugenia Zapata Correa, quien le dijo que estaban preocupados por él porque le habían hecho varios atentados”.
En abril de 1995, en Yarumal, fueron capturados varios comerciantes y allanaron la casa cural de la iglesia Nuestra Señora de La Merced donde oficiaba el sacerdote Gonzalo Javier Palacio Palacio, a quien le encontraron en el dormitorio un revólver 38 amparado, guardado dentro de una Biblia.
Para evitar ser capturados, Pemberty y El Enano salieron de Yarumal y habrían sido protegidos por el hacendado Francisco Javier Piedrahíta en San Marcos (Sucre), zona de control de su Convivir Nuevo Amanecer y del naciente grupo paramilitar Héroes de los Montes de María, al mando de Rodrigo Mercado Peluffo, Rodrigo Cadena o El carnicero de San Onofre, que antes habría sido escolta de Piedrahíta. El testigo Albeiro Martínez Vergara declaró ante la Personería de Yarumal el 19 de octubre en 1995 y, posteriormente, ante la Fiscalía Regional de Antioquia, el 15 de diciembre[v]:
“[…] Esa gente se encuentra protejida [sic] por el Ejército, Leo Pemberty, vive aquí donde una tía, no hace mucho estaba en Planeta Rica y en Coveñas, trabajando de paramilitar con Javier Piedrahíta, Ernesto el relojero, está por Ventanas metido con el Ejército, Henry Múnera está en Medellín, no sé dónde lo han visto, La Mona está en Yarumal, el Gurre está en Yarumal y Chatarra también […]”.
Óscar de Jesús Arango Palacio, El Enano o Pitufo, fue escolta del sacerdote Gonzalo Javier Palacio Palacio, asignado por el capitán Rafael Herney González Pérez —hoy condenado—, comandante de la Compañía Albán, unidad adscrita al Batallón de Ingenieros número 4 Pedro Nel Ospina. Se fugó con otros de los sicarios cuando se destapó el escándalo y comenzaron las investigaciones de la Fiscalía y del DAS. Fue encontrado en el municipio de San Marcos (Sucre) y se declaró inocente en la indagatoria que rindió el 8 de marzo de 1995: “[…] esas acusaciones que me hacen es a raíz de la gente con que yo he trabajado, que ellos han tenido enemigos (sic)… Dicen que soy un sicario, soy inocente de eso”.
A Santiago Uribe Vélez lo acusan del homicidio de Camilo Barrientos Durán, conductor de un bus escalera, ultimado a tiros el 25 de febrero de 1994. Este habría sido cometido por dos de los sicarios de Los Doce Apóstoles: El Erizo, El Enano y El Flaco, quien llegó desde Medellín señalado como hombre de confianza de Dayro y Rodrigo, jefe de sicarios.
José Leonidas Rada López, asesinado en Bogotá luego de huir bajo amenazas de Yarumal, declaró el 4 de octubre de 1993 ante la Procuraduría Delegada para los Derechos Humanos:
“[…] tuvieron que irse del municipio porque para el año 1991, cuando tenían un hotel, una discoteca y un teatro, unos grupos paramilitares, que fueron conformados por los mismos comerciantes, comenzó a cobrar vacunas. Para ese mismo momento asesinaron a un amigo de su esposa, de quien no recuerda el nombre, por lo que él decidió denunciar esos hechos ante las autoridades, siendo amenazada mediante sufragios y notas deslizadas bajo la puerta de su residencia”.
Tiempo después, la viuda de Rada López declaró que “se enteró (de) que el grupo paramilitar, llamado Los Doce Apóstoles, le exigió dinero (a su esposo), del cual hacían parte el señor Roberto López, Beatriz Calle, alias El Enano y un monseñor, y que por comentarios de su propio esposo y de un amigo de él, del cual no recuerda el nombre, se dio cuenta que de ese grupo también hacía parte el señor Santiago Uribe Vélez”.

