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La salida de Laura Gil de EL Tiempo, una triste coincidencia

Hace unos días la periodista Laura Gil anunció en su cuenta de Twitter que salía del diario El Tiempo, estando en el pináculo de su carrera como columnista y dejaba constancia que era una de las columnistas mas leídas del diario. Sus lectores y colegas salieron a brindarle una voz de aliento y pedir explicaciones de su salida. Fueron muchos que dijeron que todo tenía que ver con su columna dedicada a uno de los esbirros del poder. Sí, Laura se atrevió a pedir la renuncia de Néstor Humberto Martínez; no antes de hacer una pormenorizada y detallada explicación de los porqué debía renunciar y todos esos detalles al parecer no tienen mas que contundencia.

Un periodista serio e independiente es una persona que tiene muchas probabilidades de perder su empleo si llega a pisar callos de poderosos; y en su columna Laura Gil no solo estaba metiéndose que Néstor Humberto, que aunque poderoso no tanto para sellar su salida de un diario sobre manera si la leen y la respetan miles de colombianos; no obstante Laura se metió con el dueño de este platanal de país; uno de los hombres más ricos no solo de Colombia sino del Planeta. Ya saben lo que reza la máxima de uno de los padres de la iglesia Agustín de Hipona: Todo rico es ladrón o hijo de ladrones. Meterse con Luis Carlos Sarmiento Angulo le costó su empleo; y aunque no sabemos los detalles de la salida, casi que podemos asegurar que las señales que dio la periodista eran para que fueran interpretadas en esa línea editorial.

Pero qué fue lo que dijo Laura que despertó la furia de los cacaos. Pues el párrafo decisivo fue este: “Quedó establecido que Néstor Humberto Martínez es un excelente abogado. Su representado, un contratista de la nación, estuvo expuesto al pago de facturas falsas, y Martínez logró la devolución de los dineros para él. No importó que muchos de ellos pudiesen haber provenido del desfalco de las arcas públicas. Al parecer, no existe hecho ilícito porque ni cliente ni apoderado tenían una obligación de denuncia”. (Toda la columna la puedes leer en el siguiente enlace: https://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/laura-gil/el-fiscal-columna-de-laura-gil-295810 ) Todo lo que ha salido a flote con el caso Odebrecht deja claro que tanto empleado como patrón están untados con el entramado de corrupción más grande que ha tenido no solo Colombia sino América Latina. Corrupción que ha salido a flote porque la justicia de la potencia del norte ha metido sus manos y ojalá no deje que todo pase de agache. Y venga por el que tenga que venir. Porque la justicia colombiana está secuestrada y su institucionalidad socavada sin que se vea una posibilidad de cambio en el horizonte.

Afortunadamente tenemos aún periodistas con ética y profundamente comprometidos con su trabajo, haciéndolo bien y exigiendo que la verdad salga a flote y contribuyendo para que así suceda. Laura salió de un diario al servicio de la mezquindad; y quizá uno de los más conservadores del país. Pero Colombia, la sociedad civil debe hacer cosas para que esto no suceda; y hay mil maneras de darle la vuelta al mundo, y la primera es aprender a identificar medios de comunicación que hacen su trabajo y los que se dedican a hacer content marketing, a la propaganda.

Alrededor del mundo se están gestando movimientos que exigen de los medios independencia para poder hacer su trabajo de manera autónoma. Saben que un periodismo que se financie desde la publicidad o la contratación no regulada del Estado, es un periodismo mediocre y pobre de criticismo. Para eso buscan financiarse con otras herramientas; para no tener que vender su trabajo investigativo y hacer lo que la sociedad requiere de ellos. Sin embargo esto no es un trabajo en solitario del periodismo y las casas editoriales; no. Ese trabajo debe ir de la mano de la sociedad civil. Que debe meterse la mano al dril y financiar el trabajo periodístico. Alemania lo está haciendo y los resultados han sido exitosos. Acá mismo en Colombia hay un portal que está haciendo periodismo financiado por los ciudadanos. El portal se llama Cuestión Pública. Y no le gusta mucho al Establecimiento. Pero a nosotros como sociedad civil nos debe encantar porque esto tiene mucho que ver con el control al presupuesto, el erario y a la gobernabilidad.