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Homenaje in memoriam a Carlos Ossa Escobar

@OrtizJulioCesar

Profesor Universidad Externado de Colombia

Líber Amicoroum 2019

Una exótica convocatoria de afecto, de pluralismo, de tolerancia, respeto y generosidad a mediados del Siglo XXI.

Aún hay espacios para la paz y la concordia.

En épocas de grave polarización política como la que vivimos de nuevo en Colombia, ahora desde el precario triunfo del llamado NO sobre los partidarios del SI en el referéndum de los acuerdos de paz y desde la última campaña presidencial de 2018, es muy raro y exótico que ocurran actos públicos de reencuentro de la razón, de la tolerancia, del respeto y el afecto por los demás. Más raro aún es que la asistencia sea muy concurrida y plural, como en el encuentro de amigos de Carlos Ossa Escobar en el mes de mayo en Bogotá.Hoy, casi todo lo que alimenta las ansias de la opinión pública y de sus formadores, se funda en el odio, la rabia, el desprecio y la persecución personal, profesional y política.Hacemos la política con redes de mentiras, de falsas noticias, de verdades adulteradas, de conjuras de supuestos portales informativos, construidos con ideas anti progresistas, neoconservadoras y que promueven el desprecio por los demás y se fundamentan en él.Ciertamente, hoy es lícito y legítimo aborrecer, perseguir y castigar a quien represente “la maldad”, a todos los que piensan distinto; ellos son “mamertos”, encarnan “el mal”, destruyen la familia y deben ser expulsados de los círculos del poder y de las instituciones legítimas del Orden.Para los nuevos actores del régimen político, la tolerancia, el perdón, la reconciliación son la causa de todos los males de la Nación Colombiana y deberíamos alejarlos de todos los recintos del poder. Hoy parece más importante el castigo y la venganza a pesar de hablar con suficiencia de Verdad, Justicia y de los compromisos de no repetición. La nueva agenda institucional y partidista es la de la polarización y la del castigo así sea verbal a quienes encarnen la maldad y el delito.Muy a pesar de ello, una politóloga graduada en USA y un curtido economista de la Universidad Nacional organizaron y realizaron un sobrio, sentido y muy concurrido homenaje post mortem a Carlos Ossa Escobar ex contralor general de la República y rector universitario en lo que llamaron Liber Amicorum “Cíen Palabras y una anécdota.”Para semejante propósito fueron convocados cerca de setenta personalidades del mundo de los economistas y servidores públicos del sector agropecuario, del control fiscal, de las políticas de paz, de la banca central y de los promotores de la Asamblea Constituyente de 1991 con la familia de Carlos Ossa.La asistencia fue numerosa, singular y notable, libre de expresiones de reproche, de descalificaciones ni de ariscas miradas, pues bajo el atrayente proyecto de reunir los aportes intelectuales y económicos de sus amigos y para consolidar la tarea editorial de las Memorias de Carlos Ossa Escobar, se reunieron personajes de muy diferente conformación política e ideológica como Ernesto Samper, Rafael Pardo, Antonio Hernández Gamarra, Cecilia López, Gustavo Zafra Roldan, José Félix Lafourie, Armando Novoa y Juan Antonio Nieto, entre otros, quienes participaron para recordar sus realizaciones y propósitos como notable servidor público y como político amigo de las ideas progresistas.Allí se pudo respirar una aire de amistad y de gusto por la reunión de textos, memorias, recuerdos y anécdotas de un personaje nacional, de un gran valor humano cómo Carlos Ossa Escobar, signo de integridad y humanismo democrático. Este es un breve ejemplo de la existencia de valores superiores entre nuestros paisanos, que puedensentirse como un bálsamo restaurador de la nacionalidad apacible que se oculta en las estridentes reacciones contra nuestros jueces y magistrados.La integridad de hombres y mujeres como Carlos Ossa,incansable artífice de la Paz política y gestor de buenas leyes para el campo colombiano, es un verdadero estandarte de la necesaria restauración de la convivencia y la armonía entre los colombianos.Se trató de un verdadero encuentro de afectos y gratitudes, Liber Amicorum, como un abrazo fraternal con el itinerario vital de la Nacionalidad y con la memoria de un ser generoso y creador. Mucho le debemos los colombianos a líderes como Carlos Ossa Escobar y su memoria debe servir para construir y reconstruir la Nación de nuestros sueños.