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De enredo en enredo, como hilo de sastre pobre


Editor: Francisco Cristancho R.

 Definitivamente este año se acabó. Acabamos de entrar a diciembre y ya vienen los grados, las fiestas, y se acabó. Nos salió cortico el 2025. En todo caso esperamos que el próximo año sea un poquito más largo y nos traiga algo más de suerte.

No sabemos qué irá a hacer el señor Álvaro Uribe en el 2026. Lloró porque a su hermano lo metieron a la cárcel por el caso de los 12 apóstoles, y salió diciendo que pobrecito; que su hermano es inocente; que eso es una infamia. Eso es lo que dice el señor Uribe refiriéndose a su hermanito. Que san Santiago es víctima de un complot y nunca ha hecho nada indebido. Todo lo que ha hecho el señor Santiago Uribe, según el expresidente, es lo que ha debido hacer una persona de bien. Llegará 2026 y veremos con qué nos sale este personaje.

Otro enredo…  Resulta molesto lo que viene pasando con Gustavo Petro y su señora esposa, Verónica Alcocer, todo por el cuento de la negativa de visa para volar de Suecia a Colombia. Yo creo que en esto hay mucho de política y poco de justicia. Quienes conocemos a Gustavo Petro sabemos de su integridad, comportamiento y honradez; obviamente detrás de esto hay mucho de enemistad política. Esperamos que a la mayor brevedad se aclare lo que ha venido pasando con la señora esposa del presidente Petro.

Otra persona que anda en enredos es el exembajador en Argentina y exgobernador del departamento de Nariño, Camilo Romero. Él está en juicio ante la Corte Suprema de Justicia por presuntas irregularidades en la comercialización de licores en ese departamento. Camilo Romero es natural de Nariño, fue un excelente senador, excelente parlamentario; una lástima que una persona con las cualidades de este caballero esté metida en ese enredo. Esperamos que todo se solucione muy rápido y salga bien librado.

 
 
 
 
 

El expresidente Santos firmó hace nueve años un acuerdo de paz y parece que, en teoría, este mantiene; aunque haya muchos que quieran enredarlo. Santos consiguió la desmovilización de 13.600 combatientes. Esperamos que esto funcione, que sigamos detrás de la paz y menos de la guerra. Porque aquí en Colombia hay personas que les tiene sin cuidado la paz. Para muchos, la paz parece que fuera solo tres letras sin sentido, y su único objetivo fuese la guerra. A nosotros, como lo hemos insistido desde esta columna, nos gusta la paz, y haremos todo lo que sea posible para que esta se consolide.

Pendientes también nos tiene el enredo en la Universidad Nacional, pues el doctor Leopoldo Múnera, que había sido designado como su rector, ha visto que su nombramiento fue declarado nulo. En consecuencia, el doctor Múnera, excelente catedrático, excelente profesor, y excelente amigo, no podrá continuar en el cargo, por lo menos por ahora. Esperemos a ver qué pasa y si las cosas se arreglan como debe ser; porque, entre otras cosas, quienes conocemos a la familia Múnera sabemos la clase de personas que son: una familia honrada y capaz. Y me refiero tanto al profesor Leopoldo como a su padre, el doctor Alberto Múnera. Esperemos que esto se soluciones pronto, por el bien de la Universidad y por el bien del doctor Múnera, quien merece que se le restituya en su cargo, dejando de lado los odios y las pasiones.

Y el último enredo… Leyendo la columna Alto Turmequé, publicada por el diario El Espectador el pasado fin de semana, nos permitimos copiar este pulso palaciego que allí aparece, porque nos parece curiosa la opinión de este periodista que dice así: se está gestando, desde hace varios días, un pulso silencioso entre dos personas muy cercanas al presidente Gustavo Petro, lo que derivará inevitablemente en la salida de alguno de los dos. Eso sí, el movimiento sería hacia otra entidad. Se trata de Angie Rodríguez, directora del Dapre, y José Raúl Moreno, jefe del despacho de la Presidencia, quienes tienen una relación cada vez más tensa. En la casa de Nariño y en varios ámbitos se dice que la situación está llegando a un punto insostenible y que es cuestión de horas para que el mandatario tire línea sobre quién debe pasar a otra dependencia. El gabinete ministerial tiene su opinión en torno a la persona que debería de apoyar. 

Coletilla de Deisdre Constanza: El Pacto Histórico sigue aferrado a una persona jurídica que parece más un favor político que una decisión jurídica, mientras los magistrados del CNE continúan demostrando qué, cuando la justicia se politiza la ley se convierte en plastilina. Hoy la moldean, mañana la interpretan y pasado mañana la estiran para satisfacer a alguien que haga más ruido. En ese panorama, el arbitraje electoral terminó pareciéndose a un comité político disfrazado de tribunal y uno no puede evitar preguntarse si tiene sentido seguir sosteniendo una instancia que, en vez de garantizar reglas claras se dedica a improvisar según el viento político del día.  Porque finalmente, lo verdaderamente preocupante no es la suerte del Pacto Histórico, sino el mensaje que queda flotando. En Colombia no gana quien tiene la razón, sino quien tiene la bendición del magistrado de turno. Y así, entre los togados que actúan como barones electorales y decisiones que parecen redactadas en lenguaje de campaña el sistema termina legitimando lo que debería sancionar. Quizás la discusión no es si el CNE debe reformarse, sino si vale la pena seguir sosteniendo un organismo que terminó convertido en árbitro con la camiseta puesta.
 

Adenda del editor: Más que divertidas resultaron las ocurrencias del chiflamicas Miguel Uribe Londoño en el Centro Democrático. Y es que miguelito -sí, como el ratón-, logró arruinar la escogencia democrática de un candidato único a la presidencia; agravó las diferencias, egos y envidias que allí ya pululaban; y más recientemente, y casi que por entre las alcantarillas, pretendió garantizar acuerdos soterrados con lo peorcito que tiene la derecha. Nadie más logró aguantar a tan peculiar personaje, el cual, en cambio de sumar, ocasionó en esa colectividad una división tan grande como la que generó el mismo Duque. Ahora, con Miguel defenestrado, el patrón tendrá que ver a qué candidato monta o a cuál se adhiere, porque, de acuerdo con las mediciones hechas, con lo que queda… no se hace un caldo.

Hasta la próxima semana.