Las cifras de desplazamiento crecen día a día en el país. Se cuentan por docenas las personas que deben salir de su territorio para así salvaguardar su vida, su integridad y su supervivencia, que tienen que ver unas con otras pero que no son lo mismo. El último informe de Human Righats Watch mostró que la violencia asociada con el conflicto ha provocado el desplazamiento forzado de más de 8,1 millones de colombianos desde 1985. según indican estadísticas gubernamentales. Más de 48.000 fueron desplazados entre enero y septiembre de 2018. También hemos visto como este año la cifra de desplazados ha crecido y parece ni detenerse.
El desplazamiento mas reciente que se conoce sucedieron en el municipio de El Rosario y Policarpa. Según denunció la Defensoria del Pueblo. Que advirtió en febrero que ya Nariño ocupaba el primer puesto del país con más personas desplazadas, con más de 575 víctimas. En lo que va corrido del año la cifra de desplazados internos ya suma 2717, y todo este desplazamiento gira al rededor del enfrentamiento de grupos armados ilegales por el control del territorio y las rutas del narcotráfico. También por le control de los pobladores del territorio.
Los municipios más afectados en el departamento de Nariño son: Tumaco, Barbacoas, Policarpa, El Rosario. Los grupos que se disputan la zona son: Frente Oliver Sinisterra (FOS), narcotráficante Contador, Frente Estiven Gonzalez, Clan del Golfo (Defensas Gaitanistas de Colombia), y GUP. Esto en el sur del país, pero este fenómeno se presenta en todo el territorio colombiano, y la voluntad política para solucionarlo es mas bien poca; como vemos los políticos colombianos de todas las vertientes están mas interesados en solucionarles el problema del país vecino que en solucionar el mierdero que tenemos en el país. No mas hace unos días, para ser mas preciso, el 22 de abril fue cometido un crimen en persona protegida por parte del ejercito colombiano y hasta ahora no vemos celeridad en las investigaciones, ya que la vida de un excombatiente importa mucho menos que el show mediático que produce el país vecino.
Dimar Torres Arévalo fue violado, torturado, y castrado y posteriormente asesinado con un tiro de fusil en la cabeza, que le desfiguró el cráneo, y si no fuera por la reacción organizada y presta de la comunidad del Catatumbo lo hubiesen desaparecido; pues los diligentes soldados de la patria le estaban haciendo un hoyo para darle cristiana sepultura. Colombia es un país con una sociedad enferma por tantos años de guerra, sangre y violencia que ha cruzado su territorio, sin embargo hay una porción, pequeña, de la sociedad que quiere un cambio, que pide paz, y poder vivir dignamente, con un Estado Social de Derecho que los proteja y le brinde los mínimos dignos con los cuales poder vivir; no obstante nuestros políticos no tienen mucho interés en hacerlo y esto se evidencia en cada cesión que hace el Senado de la República para votar las Objeciones a la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP). Y les cae como anillo al dedo la escaramuza de la ultraderecha venezolana, represnetada por un desconocido como es Juan Guaidó y el archi reconocido Leopoldo López. Porque para eso sí hay atención inmediata, personajes como Claudia López y Sergio Fajardo que posan de democráticos, independientes y muy críticos salen a apoyar la tal Falsa Bandera que es la Operación Libertad, pero de los desplazados, que ya suman ocho millones ni una sola palabra. Bueno, ni que hablar de Fajardo, ya todo el país-crítico-se dio cuenta que no es más que un Uribista arremangado.
La pregunta que le hacemos a los políticos del país es sí nos van a proteger, o van seguir permitiendo que nos asesinen como asesinaron a Dimar Torres y a otros miles de colombianos que han sido ultimados no solo por los grupos al margen de la ley sino por el ala armada del Estado. Como asesinaron y vejaron a Dimar, así han sido asesinados y vejados miles de colombianos. Ademas el general que salió decente, le cayeron encima y muy seguramente le frenan la carrera y lo llaman a calificar servicios.

