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“Cariba Malo”, el gran legado de Roberto Franco

En septiembre próximo se cumplen cuatro años del trágico deceso del que fue víctima el politólogo e investigador Roberto Franco. Él, como pocos en su campo, dedicó su vida académica y profesional a las comunidades apartadas que se encuentran en la región de la amazonia colombiana. No solo se limitó a hacer visible la historia y la cultura de estos pueblos, sino que desde su experticia procuró que dichas investigaciones, -exhaustivas y detalladas-, fueran parte de un compendio significativo para la creación de una política pública idónea que protegiera a “los no contactados” que habitan dentro del espacio terrestre colombiano, teniendo en cuenta un objetivo primordial: su libre autodeterminación de aislamiento de nuestra civilización, para su conservación y preservación étnica, cultural y ancestral a lo largo del tiempo.

El legado en vida de Roberto Franco, permitió la creación de dicha política pública a través del Decreto Ley 4633 de 2011, en el que se destaca un artículo para el tema de las comunidades apartadas: “ARTÍCULO 17. Pueblos indígenas no contactados o en aislamiento voluntario. El Estado garantizará el derecho de los pueblos indígenas no contactados o en aislamiento voluntario a permanecer en dicha condición y a vivir libremente, de acuerdo a sus culturas en sus territorios ancestrales. Por tanto, como sujetos de especial protección, en ningún caso podrán ser intervenidos o despojados de sus territorios, ni serán objeto de políticas, programas o acciones, privadas o públicas, que promuevan el contacto o realicen intervenciones en sus territorios para cualquier fin.”

 “Cariba Malo” es el trabajo en el que Franco logra plasmar la existencia de un pueblo indígena en aislamiento llamado los yuris, que habita en zonas del Río Puré. En el papel, el politólogo traza una serie de investigaciones que muestran los vestigios de lucha que enfrentó este pueblo en los siglos XIX y XX, con relatos enteros de resistencia hacia el hombre blanco o “cariba” como ellos lo llaman.

Describe sucesos donde estuvo amenazada parte de su comunidad; los grupos blancos de la época buscaban separarlos a la fuerza de su clandestinidad y someterlos a los vejámenes típicos y atroces, que la historia ya ha develado antes contra diferentes grupos indígenas. Es aquí donde Franco muestra cómo el fenómeno conjunto de las misiones religiosas portuguesas y españolas, los cazadores, los comerciantes y la misma élite periodística de aquel entonces, malinterpreta las primeras apariciones de los yuris como una presencia y una amenaza de un grupo de hombres “salvajes”, “inferiores” y “carentes de humanidad”, debido a las respuestas defensivas y hostiles hacia quienes llegaban por la fuerza a someter a los suyos.

La historia destacada que evidencia las primeras pruebas de existencia de los yuri tiene que ver con la desaparición de Julián Gil, quien fue conocido por ser un cazador y comerciante de pieles de animales; así mismo, era costumbre el sometimiento que este hombre ejercía contra los indígenas de otras tribus; esclavizarlos con el fin de extraer caucho. En una ocasión, al oír el rumor de la existencia de los yuris (también llamados caraballos en aquel momento; al parecer los caraballos eran los mismos yuris según las investigaciones del antropólogo estadounidense Robert L. Carneiro), decide emprender un viaje sin retorno que alerta a los parientes y amigos del desaparecido, los cuales, posteriormente, inician una búsqueda con la atención de la prensa nacional que termina en fracaso (Julian Gil nunca es encontrado) y, a cambio, revela por primera vez el calibre de una comunidad indígena que, presuntamente, lo había asesinado. La percepción negativa aumenta y, en consecuencia, una familia de yuris es secuestrada, sometida y presionada para que de pista sobre la suerte de Gil. No obstante, la llegada del periodista y etnólogo francés Yves-Guy Bergès, permitió tender puentes de comunicación con los yuris e igualmente con las personas y autoridades que sometieron a la familia indígena, para lograr posteriormente que ésta fuera liberada.

La secuencia del libro sigue con otras historias y testimonios en el sentido de que los yuris son protagonistas, al igual que otra comunidad no contactada llamada los passé. La conclusión principal en el libro de Franco, es afirmar que después de 400 años de resistencia y de enfrentar la época más atroz para los pueblos indígenas, -la cual fue sin duda el auge de la cauchería-, testimonios de diferentes lingüistas y etnólogos permiten conocer sobre la supervivencia de comunidades no contactadas, entre esas los yuris. La hipótesis de Franco cobró fuerza cuando el 20 de junio de 2012 la Amazon Conservation Team – ACT (Franco, desde ésta organización lideró la investigación en su cargo de científico político) y el servicio de Parques Nacionales Naturales de Colombia, sobrevolaron el Parque nacional Río Puré, obteniendo evidencia fotográfica de las malocas y refugios de aproximadamente 400 personas pertenecientes a las comunidades no contactadas de los yuris y los passé.

Aquí el enlace:

https://es.mongabay.com/2012/06/fotos-en-colombia-se-documento-por-primera-vez-a-tribus-amazonicas-con-las-que-no-se-ha-tenido-contacto/

Roberto Franco fue, sin duda, el precursor de nuestro tiempo; el académico, científico e investigador, capaz de continuar el legado que otros científicos sociales, etnólogos y periodistas de otros siglos, fueron construyendo sobre la existencia de las comunidades no contactadas hasta el día de hoy, de ahí el valor y el significado de su trabajo. Tal y como dijo la Directora de Parques Nacionales, Julia Miranda, en una entrevista a Semana Sostenible luego de su pronta partida: “Su conocimiento en comunidades ancestrales fue fundamental para lograr la declaratoria de áreas en el Río Puré y del Parque Nacional Natural Serranía del Chibiriquete.”

Igualmente, la importancia de rememorar de forma sustancial, el principal trabajo de Roberto Franco a cuatro años de su desaparición, es sencillamente visibilizar un hecho que ocurre aquí y ahora; los pueblos indígenas no contactados existen y conviven con nosotros en los mismos límites geográficos, en el mismo sentido de “nación” que hemos construido como colombianos, pero el tratamiento que debemos darles, está lleno de particularidades que se desdibujan de otros grupos indígenas que han emergido hacia la “civilización”. Particularidades que desconocemos en su mayoría; en su historia de resistencia; en su proceso por declararse a través de esas transformaciones históricas como libres y apartados de todo lo que su pueblo desconozca, con el fin de confrontar al tiempo y al espacio, apelando con sus acciones a un sentido extraordinario de protección mutua frente al “cariba malo”.

Es así que los invito a conocer el legado y tesoro histórico que Franco nos dejó, y que, en mi opinión, debe seguir su curso en manos de nosotros, para que las nuevas formas de diversidad étnica que hayan estado y estén presentes, y que posiblemente desconocemos ahora mismo, se vuelvan en un futuro cercano y en esencia, de conocimiento general para las generaciones venideras.

NOTA: En el siguiente enlace se encuentra la investigación de Roberto Franco, “Cariba Malo”:

http://www.bdigital.unal.edu.co/6140/3/9789587611618.pdf