@elquelosdelata
Juan Guillermo Monsalve hijo de Oscar el cuidandero de la hacienda Guacharacas, la misma en la que mataron al papá del ex presidente Álvaro Uribe Vélez, se lo contó todo a la Corte Suprema de Justicia.
En su celda de la cárcel Picota Monsalve evocó ante el magistrado auxiliar encargado de recoger su testimonio, cómo fue reclutado desde adolescente por los hermanos Santiago y Álvaro Uribe, fundadores del bloque paramilitar Metro, grupo que hacía parte de las autodefensas urbanas en Medellín y cuya sede administrativa y bastión de entrenamiento militar desde sus inicios se ubicó en la misma hacienda en que fue asesinado Don Alberto Uribe Sierra, padre del ex presidente que para esa época era el director de la Aero civil.
El recluso cubrió en detalles su relato. Precisó los días, las horas y los nombres de aquellos que hoy en día descansan en pedazos en varias fosas comunes ocupadas por los muertos que dejaron los Uribe Vélez desde 1995, año en que se fundó el mencionado grupo paramilitar, ejecutor de decenas de masacres en el Municipio de San Roque al noreste del departamento Antioqueño.
A algunos los dejó tirados en el mismo lugar en que les disparó, a otros los secuestró, los torturó, los picó y los enterró, pero en lo que si fue enfático, es en que a todos les llegó su hora por ordenes impartidas directamente por Álvaro Uribe, quien además de formarlo y convertirlo en asesino múltiple desde antes que cumpliera la mayoría de edad, era el encargado de la estrategia militar del Bloque, pues Santiago, su hermano, venía siendo quien se encargaba de los asuntos administrativos de la hacienda.
La Corte en solicitud a la Fiscalía elevada el 9 de abril de este año a la cual tuve acceso a través de una fuente reservada de la misma institución, le da tanta credibilidad a la narración, que solicita con carácter urgente medidas de protección para Monsalve, que habrá de reiterar su versión en el juicio oral en el que precisará “…los señalamientos que ya ha hecho en contra de los señores Álvaro y Santiago Uribe Vélez, en cuanto a su participación en la conformación del Bloque Metro de las autodefensas, la orden de los homicidios y la intervención del primero (Álvaro Uribe) a través de Juan Guillermo Villegas Uribe para presionar a miembros de su familia, como a su padre y su hermano para rendir declaraciones que lo desmintieran“.
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Esta fue la versión que pretendía alterar el abogado del expresidente Uribe, Jaime Lombana, cuando visitó a Monsalve al interior del penal. Lombana en compañía de su asistente el abogado Diego Cadena, entró a la Picota autorizado por otro recluso que lo puso en contacto con el testigo, a quien el abogado tuvo a bien recordarle en tono amenazante que su familia estaba afuera antes de ofrecerle múltiples dadivas de diversa naturaleza, a cambio de que desmintiera los hechos declarados ante la Corte Suprema y de que le pidiera disculpas públicas al expresidente Álvaro Uribe Vélez.
Para ese entonces ya se habían perdido en las salas Esperanza de la Fiscalía algunas de las grabaciones que registraban la voz del ex presidente Uribe en conversaciones interceptadas con otros testigos de la Corte, por lo que el alto tribunal decidió pedir la colaboración de una agencia de inteligencia europea que logró registros fílmicos y documentales de las visitas de los abogados y del congresista del Centro Democrático Álvaro Hernán Prada, quien también tuvo contacto con el reo, así como varias grabaciones de las llamadas que habrían realizado los implicados con posterioridad a estos encuentros. Hecho que fue corroborado por la Corte Suprema en el auto de solicitud de medidas de protección para Monsalve, cuando le manifiesta con preocupación a Jhon Jairo Ramírez Barrero de la Dirección de Protección de la Fiscalía que Juan Guillermo Monsalve “ha recibido visitas de un abogado a nombre del doctor Uribe con el fin de que se retracte de sus afirmaciones”
Es por esto que aquella frase con la que amaneció el Twitter del expresidente Uribe en el que trata al testigo clave en su contra Carlos Areiza de “Buen Muerto”, (oportuna y convenientemente asesinado antes de que pudiera declarar en juicio), constituye una evidente amenaza dirigida en contra de Juan Guillermo Monsalve quien para ese momento ya había hablado con el abogado y se negaba a cambiar la versión ante la Corte Suprema, que dadas las interceptaciones a celulares de decenas de testigos, las muertes de futuros declarantes en este y otros procesos, la perdida y ocultamiento de material probatorio, ha llegado a la conclusión de que existe una empresa criminal liderada por Álvaro Uribe Vélez, sus familiares y amigos, abogados, miembros de la Fiscalía, el INPEC y las Fuerzas Armadas, creada para alterar testimonios, asesinar testigos y desaparecer evidencias que comprometan al expresidente Álvaro Uribe Vélez en los múltiples crímenes y asesinatos en los que ha participado como autor intelectual.
La Corte hasta ahora no ha desmentido esta información que en gran parte fue publicada la semana pasada por el periodista Gonzalo Guillen ex corresponsal del Nuevo Herald, cuatro veces ganador del premio Simón Bolívar y del Rey de España. Los periodistas colombianos dejaron solo a Gonzalo. Ningún medio de comunicación fue capaz de replicar la nota informativa. Ni tampoco el Presidente Uribe ni su defensor se han pronunciado al respecto.
Lo cierto es que la Corte Suprema de Justicia y en especial el Magistrado Barceló Camacho, quien regenta la investigación y que con mucho menos en las últimas semanas ha capturado a cuatro congresistas, observando las pruebas que documentan el expediente, puede estar prevaricando abiertamente al omitir proferir la orden de captura en contra del Senador Álvaro Uribe Vélez y al no compulsar copias al Fiscal General de la Nación, Néstor Humberto Martínez Neira, quien debe tomar la misma medida en contra de Lombana, uno de sus mejores amigos y asociados en varios procesos multimillonarios que abierta y mediáticamente han llevado conjuntamente durante décadas.
Y el Domingo vienen la elecciones. El hacendado tiene ya nombrado otro capataz bien entrenado para que le administre su finca por la que pastan las bestias.

